Disfruta del silencio. Escucha los trinos y cantos de los pájaros, el suave silbido del viento a través de las hojas de los árboles y el paso de las ruedas sobre la grava del camino. Cuando abandonas el asfalto y optas por los caminos de tierra, puede que la mecánica de pedaleo sea la misma, pero la conducción, los paisajes y la experiencia son totalmente diferentes.
Si quieres pasar de la carretera a la tierra y vivir aventuras por caminos solitarios, lo primero que necesitas es cambiar tu bicicleta de carretera por una de gravel, aunque también puedes sustituir tus cubiertas de carretera por otras mejor adaptadas a entornos más salvajes. Pasa lo mismo con tu calzado. La zapatilla The Gravel de adidas te ofrece todo el rendimiento del calzado de ciclismo de carretera con la durabilidad, resistencia y comodidad que necesitas en tus salidas por caminos y pistas de tierra.
Desviarse del camino como lema
Emma Bentley pensaba que conocía todas las formas de divertirse sobre una bicicleta. Convivió con el ciclismo desde niña, disfrutó de las emocionantes carreras en su adolescencia y en Londres, su ciudad natal, montar en bici por las calles de la ciudad es su forma preferida de desplazarse. Lo cierto es que creía totalmente satisfecho su enorme apetito por la bicicleta.
Pero todo cambió cuando pasó a formar parte del colectivo ciclista The 5th Floor y la invitaron a una vuelta ciclista en modalidad gravel en Perú. "Cuando hice algunas salidas para prepararme para ese viaje, descubrí lo mucho que podía hacer con una bicicleta de gravel y se abrieron muchas puertas para mí. Fue un punto de inflexión”, dice Emma.
Las bicicletas de gravel son como el primo rebelde de las bicicletas de carretera. Las ruedas más gruesas te permiten rodar por caminos pedregosos, senderos polvorientos o campos irregulares. En resumen, por todas las rutas alternativas que te propongas, para así adentrarte en terreno natural y explorar zonas muy remotas. Lugares que probablemente nunca supiste que existían y que están fuera del alcance de la mayoría de ciclistas, por no hablar de los usuarios de vehículos a motor.
Desviarse del camino es el lema y esa fue la chispa inicial que prendió en Emma las ganas de vivir aventuras. “El ciclismo siempre me ha dado libertad”, afirma. “Libertad para pensar y respirar. Salir de la carretera y rodar por caminos amplifica totalmente esa sensación. Puedes estar a pocos kilómetros de una carretera que has recorrido centenares de veces, pero al mismo tiempo, encontrarte en medio de la nada".
El ciclismo siempre me ha dado libertad... Libertad para pensar y respirar. Salir de la carretera y pisar la tierra amplifica totalmente esa sensación. Puedes estar a pocos kilómetros de una carretera que has recorrido centenares de veces, pero al mismo tiempo, encontrarte en medio de la nada.
Emma Bentley
Escapar de la rutina
Es una modalidad inclusiva y accesible, especialmente para los que les gusta montar en bici pero no han hecho mucho ciclismo de carretera. Cada vez acude más gente a los eventos y circuitos de gravel y, lo que es mejor, muchos de ellos son jóvenes.
No solo es el hecho de hasta dónde puedes llegar con tu bicicleta, sino de lo transformador que puede ser el trayecto. Cómo te hace salir del círculo marcado por la rutina diaria, te lleva hacia lo imprevisible y te permite conocer impresionantes paisajes naturales, que te ayudan a recargar baterías y relajarte. “Es un deporte totalmente diferente”, asegura Emma, “Te sueles desplazar a un ritmo más pausado y te concentras más en lo que haces, por lo que aprovechas intensamente cada instante. Te fundes con el campo y lo vives de una manera única, sin olvidar que desarrollas nuevas habilidades como ciclista con cada salida". Y aunque Emma está muy acostumbrada a rodar por carreteras transitadas, obviamente se siente más relajada cuando el único tráfico que se encuentra son caminantes.
El hecho de que el ciclismo de gravel no busque la presión de la competición y la velocidad atrae a gente muy diversa y destaca por ser una disciplina muy amable con los recién llegados. "Es una modalidad inclusiva y accesible, especialmente para los que les gusta montar en bici pero no han hecho mucho ciclismo de carretera. Cada vez acude más gente a los eventos y circuitos de gravel y, lo que es mejor, muchos de ellos son jóvenes. Cada uno busca su propio camino, y es genial ver cómo cada cual se lo monta de una forma distinta para disfrutar sobre una bicicleta".
El factor social
El ciclismo de gravel es un deporte muy social, y Emma cree que por eso despierta tantas pasiones, especialmente entre los más jóvenes. El ciclismo de carretera no invita a conversar mucho por razones obvias de seguridad, pero los caminos de tierra son perfectos para recorrerlos entre amigos porque propician ese tipo de charlas profundas que inspiran los maravillosos entornos naturales. Además, a todo ello se le une el tipo de socialización actual, que prioriza el contacto con la naturaleza, algo que hoy es fundamental para nuestra salud y felicidad en estos tiempos de covid.
Emma sigue rodando habitualmente por carretera, pero también se apunta a todas las aventuras de gravel que puede con sus compañeros de The 5th Floor. "El gravel es perfecto para montar en bici entre amigos. Suele haber más espacio para rodar juntos y aprender los unos de los otros, sobre todo cuando se es un recién llegado y quieres conocer las diferencias con el ciclismo de carretera".
Es fantástico poder compartir con la gente que te acompaña que has tenido un día estupendo o has visto algo increíble. Se acerca un fin de semana largo con un par de amigos y estoy deseando que llegue para vivir momentos inolvidables.
Y cuando llegas a un lugar al que no se puede acceder en coche, experimentas esa sensación única de estar viendo algo que mucha gente nunca verá.
Gracias al gravel, podrás descubrir nuevas formas de divertirte sobre la bicicleta. Y con la zapatilla The Gravel, tanto tus pies como tu mente vivirán más cómoda e intensamente esos momentos. Para que solo te concentres en lo más importante: los caminos, los bosques, los lagos, el cielo... ¡Anda, mira ese ciervo!









